Si la vida fuera solo una placida vía, donde todo va en un sentido, y sin tropiezos alguno, se avanzaría, de una forma monótona y nunca se tomaría en cuenta las curvas y los azahares propios de la vida.
En mi vida he llegado y regresado por los caminos de esta, en diversos momentos llegue a avanzar y en otros solo retrocedí, en el tiempo, pero de pronto una luz me indico el camino para salir, de un entrampamiento tan sutil pero tan complejo que me había atrapado en una coyuntura capaz de entorpecer mis sentidos y de llegar a un letargo fatal de los mismos. Esa luz esta sostenida por una niña que avanza a pasos seguros por los intricados senderos en los que yo me perdí.
Pero la vida es tan traviesa con uno mismo, que me hace parecer la persona de la experiencia ante la niña, que sostiene la luz que guía mi vida desde hace unos días, mas en el fondo la sutileza de la niña es mas bien una enseñanza de vida, y lo muy poco que la pequeña pueda aprender de mi, se resume, a tan solo a indicarle como abrir una puerta del ático de su imaginación, del cual ella con sus propios medios sacara a relucir, toda la belleza y la pasión de si misma, los cuales cubrirán con todo su fuerza a ella y a la persona que este cerca, y si los caminos de la vida los he de recorrer guiados por la luz que sostiene la mujer del ático, tendré la suerte de ser cubierto por su belleza y pasión
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02 de enero de 2006
AESS
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