El día que te comencé a conocer, fue una experiencia audaz, era como aprender a escabullirse en un camino incierto, pero la motivación de la curiosidad fue mas intensa que la necesidad de tomar estereotipos propios de la agitada época en la que se vive.
Con esos pasos tuve el gusto de conocer a una mujer intensa que en los primeros momentos se dejaba ver solo entre las sombras ya que no llevaba según ella, lo necesario para el momento en el que nos conocíamos, pero en ese instante llevaba lo único trascendental e importante, su infinita belleza y armonía con la que ella cautiva a todo el que se cruza en su camino.
Luego de solo unos cautivantes minutos en la que compartimos ideas y formas de pensar conocí la calidez de la sensación del contacto, al entrelazar nuestros vistas, manos y labios, pero esa coyuntura tan agradable se desvaneció entre las nubes del tiempo, por que le destino se encargo de que nos mantengamos lejos y a la distancia entre los reflejos de la luz que se inserta como una daga a través de las cortinas de la vida, pude tener el gusto de conocerla cada día mas y pude ser un observador de la belleza de ella, pero hoy en día tengo el gusto de no solo saber que es bella, si no aun mas ser testigo de la infinita felicidad que la rodea.
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AESS
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